Calatayud

El interés artístico y monumental de la Ciudad de Calatayud es enorme, prueba de lo cual fue la declaración en 1967 de Conjunto Histórico y Monumental. La ciudad esta dominada en lo alto por el extenso recinto amurallado islámico desde el cual se distingue perfectamente el entramado urbano, con su aljama, morería y el perfil dominado por las esbeltas torres de Santa María, San Andrés y San Juan.

El conjunto de conventos, monasterios e iglesias hace de la arquitectura religiosa gran protagonista del paisaje monumental de la ciudad, aunque también es muy reseñable el patrimonio civil, principalmente debido al apogeo constructivo de casas y palacios en los siglos XV y XVI.

El paseo urbano por Calatayud es agradable y abundante en sensaciones y en observación patrimonial ya que se une al recorrido por sus calles llenas de historia y salpicadas de palacios e iglesias de las que destacan por su tamaño e imagen externa las bellas torres mudéjares de de Santa María, San Andrés. Con cierta frecuencia el visitante e incluso el propio bilbilitano se complace con esta plenitud en el recorrido y olvida la riqueza patrimonial del interior de los monumentos.

Por ello mediante estas visitas virtuales se invita a conocer de forma didáctica, atractiva y realista el interior de algunos de los monumentos de Calatayud. El objetivo es difundir la riqueza patrimonial de estos edificios y ayudar a su divulgación gracias a las nuevas tecnologías. Se intenta ofrecer esta pequeña pero vistosa aportación en la difícil tarea de acercar el patrimonio bilbilitano al gran público y conseguir un mayor conocimiento del mismo.

Mediante una serie de fotografías panorámicas enlazadas entre sí nos permite adentrarnos de forma interactiva en los diferentes recintos de las iglesias “pasear” por su interior

Lamentablemente todo el vasto legado monumental de la ciudad no ha podido llegar a nuestros días y parte del conservado no está en las mejores condiciones. Por ello debido a las múltiples obras de restauración no se han podido realizar la visita completa de importantísimos edificios como la colegiata de Santa María, o las iglesias de san Andrés o San Pedro de los Francos.

Por el momento podremos visitar la iglesia de San Juan el Real, la iglesia del santo Sepulcro y el claustro mudéjar de la colegiata de Santa María y su museo diocesano

Colegiata de Santa María: Claustro – Museo

La Colegiata de Santa María la Mayor, dedicada a la Virgen de la Asunción tiene una evolución arquitectónica compleja ya que en el mismo edificio combina elementos mudéjares, renacentistas y barrocos, muestra de su importancia a lo largo de la historia. Hay constancia documental desde el siglo XII y se construyo sobre la Mezquita Mayor de Calatayud consagrándose en el año 1249.

En el exterior destaca en el lado meridional su esplendida portada-retablo plateresco labrada en alabastro uno de los mejores ejemplos del renacimiento en Aragón, terminada en 1525 por los escultores Juan de Talavera y Esteban de Obray. Pero la parte que más destaca de todo el conjunto es la esbelta torre mudéjar, muy parecida a la de San Andrés pero de mayor tamaño, posiblemente construida entre finales del siglo XV y principios del XVI. Es de planta octogonal y una altura cercana a los 70 metros distribuidos en cinco pisos de los que el inferior se convirtió en capilla en el siglo XVII. El chapitel barroco de pizarra se añadió en el siglo XVIII.

El interior del templo se caracteriza por su amplitud espacial con sus tres naves de cuatro tramos e igual altura en el que no sobresale el crucero.

Prevalece el aspecto  protobarroco por la remodelación de principios del siglo XVII A partir del siglo XVII se abrieron capillas laterales

El ábside, construido en ladrillo es otro de los vestigios de la fábrica mudéjar. Es de planta poligonal y se decora en el exterior con arcos apuntados en el inferior y galería aragonesa de arcos de medio punto en la parte superior. Junto con la torre y el claustro forma parte del reconocimiento a la arquitectura mudéjar de Aragón como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001

El claustro, de estilo mudéjar, construido en la segunda mitad del siglo XIV, es de planta rectangular y de mayor tamaño de lo habitual en esta tipología. Se divide en nueve tramos con bóveda de crucería sencilla que se abren al patio interior con arcos apuntados.

Desde el 2006 el Museo de la Colegiata ocupa las cuatro crujías y las salas capitulares vieja y nueva. Está concebido como una exposición permanente de piezas relevantes del patrimonio mueble de la Colegiata.

Claustro-Museo de la Colegiata

El museo expone lo mejor del extenso y rico fondo artístico que se ha ido atesorando a lo largo de la dilatada historia de la Colegiata.

En el excepcional espacio que ofrece el claustro de la colegiata y sus dos salas capitulares se puede conocer el fondo expositivo que incluye libros, tallas, pinturas, retablos, orfebrería, platería, ornamentos incluso un conjunto textil.

En la sala capitular vieja destaca por su gran valor artístico el conjunto de de pintura gótica magnífico ejemplo de lo que se ha llamado “escuela de pintura gótica de la Comarca de Calatayud”.  En la sala capitular nueva es relevante la exposición de platería y ornamentos sagrados

En la actualidad el museo se puede visitar gracias a la colaboración y gestión de la Asociación Torre Albarrana de Calatayud.

Iglesia de San Juan el Real

Templo de factura barroca se construyó por los jesuitas en el siglo XVII aunque siguió durante el siglo posterior. La Compañía de Jesús tras instalarse en la ciudad había construido un colegio y posteriormente un seminario de nobles. La iglesia estaba dedicada a la Virgen del Pilar pero tras la expulsión de España de los jesuitas decretada por Carlos III en 1767, la iglesia cambió su advocación por la de San Juan Bautista en 1770, por traslado de la parroquia de San Juan de Vallupié desaparecida por ruina.

Es un edificio con planta de cruz latina y nave de tres tramos, con capillas entre los contrafuertes comunicadas entre sí y tribuna abierta encima.

Tanto la nave como los brazos del crucero están cubiertas con bóveda de lunetos. El crucero se culmina con una cúpula con linterna sobre pechinas y el presbiterio con una gran concha rococó.

Al entrar al templo asombra la suntuosidad y grandeza del conjunto.

Uno de los atractivos de la iglesia son la decoración de las pechinas de la cúpula principal realizadas por un joven Francisco de Goya en 1766. Son cuatro pinturas al óleo sobre lienzo adherido a soporte de tabla que representan a los cuatro Padres de la Iglesia Occidental: los obispos San Agustín y San Ambrosio, San Jerónimo cardenal y el papa San Gregorio Magno. Son unas de las primeras obras documentadas del pintor de Fuendetodos.

De todo el interior del templo destaca la profusa decoración barroca de molduras y yeserías. En el presbiterio y crucero resaltan visualmente las tribunas panzudas con sus grandes celosías voladas que se abren sobre un basamento rococó. Además se conserva un extenso tesoro artístico en la sala capitular y sacristía con algunas piezas de gran interés procedentes de la desaparecida parroquial de San Juan de Vallupié.

En cuanto al exterior la fachada esta realizada en ladrillo sobre zócalo de sillería y dividida en dos cuerpos se caracteriza por su aspecto macizo.

La torre fue construida en 1775 de aspecto más sobrio que sus vecinas torres mudéjares de la ciudad se remata con un chapitel bulboso y brillante.

Iglesia del Santo Sepulcro

Fue construida entre 1613 y 1620 en un momento de transición al barroco por el arquitecto bilbilitano Gaspar de Villaverde de tradición herreriana sobre el anterior de estilo mudéjar, del que todavía se conservan parte del claustro.

De aspecto y dimensiones majestuosas es un edificio que destaca por su proporcionalidad que le aporta elegancia y una sensación de equilibrio.

Esta construido en ladrillo a excepción el basamento, la portada y los capiteles de las pilastras que son de piedra.

Es un edificio de tres naves separadas por potentes pilastras con columnas. La central está más elevada que las laterales. Consta de cuatro tramos incluido el crucero que se cubre con una elevada cúpula hemisférica con tambor sobre pechinas y linterna. Tanto la nave central como el crucero se cubren con bóveda de lunetos y las laterales con bóveda de arista.

El presbiterio está formado por dos tramos iguales y se cubre con bóveda de lunetos. El ábside semicircular lo hace con bóveda de horno

En el  altar mayor un monumental baldaquino de columnas de mármol acoige al cristo yacente y culmina con un cascarón dorado sobre el que se elva una escultura de cristo resucitado.

En las naves laterales destaca la coherencia temática de la iglesia ya que  se decoran con ocho retablos con el programa común de la Pasión.